Como representante de mí especie te cuento algunas de nuestras particularidades:

Hace 50.000.000 de años éramos terrestres.

Desgastamos más los dientes del lado derecho.

Tenemos marcas exclusivas en nuestra aleta dorsal.

En nuestra aleta dorsal se encuentran nuestras impresiones digitales.

A distancias cortas nos comunicamos con chasquidos, silbidos y el tacto.

 

Es considerado el mamífero marino más veloz. Existen diferentes clases de delfines que habitan en diferentes tipos de aguas: dulces y saladas. Estas especies se pueden encontrar en los océanos Atlántico, Pacífico e Índico y son más de 30: moteados, mulares, "nariz de botella" y otras; algunos de los delfines oceánicos son el Pantropical moteado, el común, el rayado, el Clymene, el "trompa blanca" el Dos colores del Atlántico y del Pacifico, el chileno, etc.
Entre los delfines de río, encontramos el del Amazonas, el del Río Chino, el de Franciscana, el del Indus y el del Irrawaddy, entre otros.


Partes del cuerpo del Delfín

Sonar: ecolocación
Los delfines tienen una sensibilidad acústica de oír diez veces más que nuestro radio de alcance. Cuentan con un mecanismo resonante muy sensible denominado "sonar", que constituye un ingenioso detector de la frecuencias más sutiles; con esta sensible habilidad bioacústica, son capaces de proyectar hologramas sónicos en otros organismos vivos, como cierta clase de moluscos y el erizo de mar aplanado. La información contenida en estos hologramas es recuperada a continuación por otros delfines, lo que les permite crear un sistema de memoria externo a ellos mismos.        Realizan operaciones sónicas en el cuerpo, ya que pueden "ver" dentro del mismo como si su sonar les confiriera la visión de rayos X. Con este sonar desarrollado, pueden ver a través de la piel, percibiendo la forma y movimiento de nuestros órganos internos, el movimiento de nuestros pulmones y el latir de nuestros corazones.
Los sonidos que los delfines emiten se encuentran entre los 1.000 y 80.000 HZ, mientras que nuestro espectro de comunicación es mucho más bajo, entre 300 y 3.000 HZ. Los sonidos audibles para el ser humano oscilan entre 20 y 20.000 HZ, lo que implica que nosotros podemos realmente escuchar los sonidos que emiten los delfines entre 10.000 y 20.000 HZ, esto no indica que no percibamos o respondamos a alguno de naturaleza ultrasónica.
Sus sistemas acústicos les proporcionan "radiografías acústicas", pudiendo dar información sobre la composición interna de los objetos. Tienen la capacidad para el reconocimiento del "ecosonar", este es análogo al movimiento que producen nuestras manos cuando aplauden en un cuarto oscuro e intentan hacernos dar una vaga idea de dónde están las paredes.
Debido a que los sonidos viajan más rápido y con mayor claridad bajo el agua, ellos son capaces de percibir una idea precisa de su mundo simplemente interpretando los ecos que oyen. Esto podría conducir a alguna forma de contacto telepático.
El "sonar" de un delfín es capaz de discernir entre las densidades de los diferentes metales.
Según el obstetra Michel Odent, no hay duda sobre que el ultrasonido tiene efectos biológico en nosotros. Un caso contundente surgió durante un programa de nado con delfines registrado por investigadores en los EE.UU.: de acuerdo con su informe, una nadadora que participaba en este programa diario fue golpeada en las costillas por uno de ellos, el cual siempre había sido muy dócil. Un poco sorprendida y bastante alterada por el incidente, fue trasladada al hospital más cercano, donde se le tomaron radiografías. Una vez que el médico a cargo tuvo los resultados, se le informó que se había detectado un tumor pulmonar, justo por debajo de las costillas adonde el delfín le había dejado un moretón a la nadadora. ¿Había el delfín localizado el tumor o era una mera coincidencia?. A este fenómeno de detección de los delfines se lo denomina "ecolocación".

Durante el parto, la madre puede ser asistida por una compañera llamada "tía o partera" que le ayuda en el momento del nacimiento.

Los delfines nacen siempre bajo el agua, cerca de la superficie, de modo que madre e hijo puedan subir con facilidad a respirar.

Los delfines nacen de cola al contrario que los mamíferos terrestres.

La madre acostumbra a romper el cordón umbilical con una súbita y enérgica sacudida de su cuerpo.

Las aletas de la cría son muy blandas al principio, lo que ayuda al parto.

 

La madre acostumbra a romper el cordón umbilical con una súbita y enérgica sacudida de su cuerpo.

Las aletas de la cría son muy blandas al principio, lo que ayuda al parto.

Cría

La longitud de las crías al nacer es de 1 m y su peso aproximado es de 46 kg. Son amamantadas durante 20 meses y viven 2 años junto a su madre. En el momento del trabajo de parto una “matrona” ayuda a la madre en el momento del nacimiento. La madre se ubica cerca de la superficie para que la cría pueda tomar la primera bocanada de aire al nacer. La cría nace de cola mientras la madre rompe el cordón umbilical con una brusca sacudida de su cuerpo. La madre posee pezones ocultos bajo los pliegues cutáneos y poco después del parto la cría ingiere leche que la madre le inyecta dentro de su boca.  

Fuente: Diario Clarín

 

Galería de Imágenes